No hay nada tan imprescindible para el hombre como bailar.
Jean-Baptiste Molière

Mi tango cambia, se mantiene vivo…

Baile clásico, jazz, moderno, salsa o flamenco. En Alemania, Francia, la India o España. Bailar siempre me acompañó: fue mi pasión, mi felicidad o mi manera de conectarme con el mundo o sumergirme en otras culturas. En 2002 el tango me trajo a la Argentina donde me mantiene desde entonces.

En Buenos Aires, vivo, bailo, escribo, enseño y traduzco… tango. Se dice que “el tango es un viaje sin retorno” y así lo vivo: Sigo aprendiendo y creciendo–como profesora, alumna, milonguera–, y sigo profundizando mi amor hacia este baile. Mi tango cambia, se mantiene vivo y me lleva siempre a nuevas experiencias, me abre nuevos caminos y me regala inesperada felicidad.